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María Coronel: una mujer en el tránsito del Medievo y la Edad Moderna

María Coronel procedía de una importante familia judía asentada en el barrio de la Judería de Segovia de época de los Reyes Católicos, que se convirtió después al cristianismo. Su abuelo, Abraham Seneor, cambió su nombre por el de Fernán Pérez Coronel al recibir el bautismo cristiano en 1492 ante la presencia de los Reyes Católicos.  

María Coronel contrajo matrimonio el 6 de agosto de 1519 en la localidad segoviana de Bernardos con Juan Bravo, un hidalgo que había enviudado unos años atrás. En el enlace estuvieron presentes muchos miembros de la antigua comunidad judía, que a estas alturas ya eran todos conversos. Esta unión trajo además para muchos de sus miembros la toma de partido por el bando comunero en los acontecimientos que se produjeron a partir del año 1520 y que se conocen como la revolución de las Comunidades castellanas. 

La pareja vivirá hasta la muerte de Juan Bravo en el barrio de San Martín, en las casas que había heredado de su primera mujer, pero que, tras el ajusticiamiento de éste, pasarán a los hijos de su primer matrimonio, por lo que María Coronel tuvo que volver a la casa familiar del barrio de la Judería.

La muerte de Juan Bravo supuso para María Coronel un cambio radical de su situación. Con dos hijos muy pequeños, queda huérfana al fallecer tanto su padre como su madre en 1522. Por esa misma época, también murió su hermana, a la vez que vio cómo su patrimonio familiar era incautado por el fisco. Otros miembros próximos de la familia también fueron condenados. 

A partir de entonces María lucha por la recuperación de los bienes incautados, centrando esfuerzos en los que pertenecían a la legítima de su madre y los que correspondían a su dote, alegando que ninguna de ellas había sido condenada.  Finalmente logra recuperarlos y en 1524 compra el patrimonio de su padre en Bernardos y los alrededores. Toma posesión de las tierras y casas en las aldeas del Sexmo de Santa Eulalia reflejando, así, la larga vinculación que había tenido en esta comarca. Con ello volvía al pueblo donde se había casado por primera vez y volvía a pasar largas temporadas en él. 

En 1525 María Coronel se casa nuevamente. Su segundo esposo es Fadrique de Solís, hijo del doctor Dionisio de Solís y de Francisca Solís, miembros de otra familia conversa.  Con el apoyo de su nuevo marido recupera el resto de sus bienes, tanto de su padre como de su primer marido, y vuelve a establecer su vida entre las residencias en Segovia y Bernardos. En este lugar hace testamento en 1528, y pide ser enterrada al lado de su madre en la capilla fundada por Abraham Seneor o, ya bautizado, Fernán Pérez Coronel, su abuelo, en el monasterio del Parral de Segovia.

Seguimos su rastro con su marido en 1529, vendiendo majuelos en Domingo García y repartiéndose las casas de Segovia con sus primos, Fernando Pérez e Íñigo López. Firma un nuevo testamento fechado en 1531, donde insiste ser enterrada en El Parral. Con Fadrique de Solís tiene tres hijos, de los que le sobreviven dos. Antonio Solís llega a Catedrático de la Universidad de Salamanca, y Francisco que es cura párroco de San Miguel en Segovia.  Ambos son enterrados también en la misma capilla del Parral.  

Sabemos que María Coronel había recuperado su patrimonio legítimo anterior a la Guerra de las Comunidades durante el periodo en que estuvo casada con Fadrique de Solís. Tenemos noticias de su segundo marido hasta 1546, cuando, por última vez, aparece firmando un contrato de arrendamiento de las posesiones que tenía la familia en la comarca de Bernardos. Después de esta fecha no volvemos a saber de la pareja, ni de Fadrique de Solís ni de María Coronel hasta que, en 1548, ella reaparece casada con Gonzalo de Tordesillas, regidor del Ayuntamiento de Segovia y tesorero del Alcázar. Este tercer marido es otro personaje directamente relacionado con los acontecimientos de las Comunidades de Castilla. Era hijo del procurador Rodrigo de Tordesillas, asesinado por la multitud segoviana. 

Por otro lado, no podemos olvidar que Gonzalo también es sobrino de Juan de Solier, personaje menos conocido pero también regidor de Segovia y procurador comunero en la Junta de Tordesillas. Allí es apresado y, posteriormente, ejecutado en Medina del Campo en 1522. 

En suma, la Guerra de las Comunidades fue un acontecimiento esencial en la trayectoria vital de María Coronel. Primero como hija de un importante miembro del movimiento comunero, Íñigo López Coronel, también como mujer y viuda de un capitán comunero, Juan Bravo, para, en el final de sus días, casarse por tercera vez, con el hijo del procurador asesinado en Segovia y sobrino de otro comunero, también ajusticiado. En resumen, María Coronel es un compendio de los lazos familiares tejidos tanto del bando comunero como imperial hasta el final de sus días.

Por otro lado, el origen converso de su familia coloca la figura de María Coronel en una encrucijada social muy compleja en la Segovia de la primera mitad del siglo XVI. Ella, de ascendencia judía muy cercana por sus abuelos, contrae matrimonio en primeras nupcias con un cristiano viejo, Juan Bravo, de familia hidalga cristiana vieja a su vez, era viudo de otra descendiente de conversos, Catalina del Río. El segundo matrimonio de María es con Fadrique de Solís, un descendiente de conversos, más acorde con el origen de ella misma. Años más tarde, viuda de nuevo, se casa por tercera vez con otro cristiano viejo, de origen hidalgo, de la familia de los Tordesillas, Gonzalo de Tordesillas. Es decir, los tres matrimonios de María Coronel son una buena muestra de la realidad social de Segovia en la primera mitad del siglo XVI, donde la mezcla de segundones de origen hidalgo, con descendientes de conversos adinerados era una realidad cotidiana tras el Decreto de Expulsión de 1492.

María muere en 1550, como muestra el reparto de bienes entre sus hijos, y con su muerte desaparece, también, la vinculación de la familia con Sexmo de Santa Eulalia y con Bernardos. Sus hijos vendieron el patrimonio en estos lugares a Juan de Miramontes, un hidalgo avecindado de Segovia. Con la muerte de María Coronel en 1550 se cierra una página en la historia de Segovia donde se mezclan los acontecimientos fundamentales para la historia de Castilla de la Guerra de las Comunidades, con la absorción social de los judíos convertidos en 1492 que fueron asimilados entre los grupos oligárquicos de la ciudad y que con el tiempo limpiarían su pasado llegando a convertirse en miembros de la nobleza que presumía de limpieza de sangre. 

En el Archivo Histórico Provincial de Segovia se conserva el segundo testamento de María Coronel, con su firma autógrafa, repartiendo sus bienes entre sus hijos, fechado el 9 de abril de 1531 en Segovia, donde ratifica su intención de ser enterrada en el panteón de la familia Coronel, junto a su madre, en el Monasterio del Parral de Segovia. Escribano Diego Salvatierra. Archivo Histórico Provincial de Segovia. Protocolo Notarial nº 98.

Además se conserva una escritura de venta de varias viñas en el término de Domingo García (Segovia) por parte de María Coronel y Fadrique de Solís, su esposo y Contador del Rey fechada el 19 de diciembre de 1529 en Segovia. Escribano Francisco Ruescas. Protocolo Notarial nº 58
Al final del documento, podemos ver las firmas de María Coronel, Fadrique de Solís y de Francisco de Ruescas, escribano de número de Segovia que había emparentado con Juan Bravo por el primer matrimonio de éste último con Catalina del Río.