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Ayuntamiento de Arévalo (Ávila)

Archivo:

Archivo Histórico Provincial de Ávila

Código de referencia:

ES-CYL-AHPAv-05001

Título:

Ayuntamiento de Arévalo (Ávila)

Fechas:

  • 1256-1856

Nivel de Descripción:

Fondo

Volumen y soporte:

9 documentos (pergaminos pendientes de restaurar algunos…- procedentes de “Montalvo": 500105-05) y 7 UI (62149-62151, 62155, 62165 a 62167)

Nombre del productor:

  • Arévalo (Ávila). Ayuntamiento (1835- )
  • Arévalo (Ávila). Regidor, Alcalde de Arévalo

Historia Institucional:

Durante los siglos XI y XII las nuevas circunstancias económicas y sociales y el resurgimiento de las actividades mercantiles determinaron el renacer y crecimiento de las ciudades y la creación de otras nuevas, burgos, en todo el Occidente europeo.

El Municipio en la Edad Media en España fue el resultado de diversos factores que determinaron la cohesión cada vez mayor de los grupos humanos unidos por interés y fines comunes que derivan del hecho natural de la vecindad, ya en una ciudad o en un centro rural, dando lugar a la creación de asambleas vecinales, concilium o concejos para la regulación de la vida económica local, así como la concurrencia a un mismo mercado, la defensa común de una fortaleza, los vínculos religiosos… Así como los fueros, franquicias y exenciones concedidos por los Reyes y Señores a los lugares que repoblaban.

La estructura político- administrativa de los municipios medievales no fue uniforme. En Castilla y León, en la 2ª mitad del s. XI, al frente del Concejo local se encontraba un Juez, como jefe político del municipio y para administrar la justicia se nombraban Alcaldes.

En el siglo XII tanto en Castilla como Aragón algunos Concejos tenían el derecho de elegir su Juez y sus Alcaldes, adquiriendo cada vez más independencia del poder real o señorial.

A partir del s. XII el Municipio ya era una entidad de derecho público, con jurisdicción y autonomía en Castilla y León, sobre todo, constituida por el Concejo local y regida y administrada por sus propios magistrados y oficiales.

Durante la Baja Edad Media todos los municipios extendían su jurisdicción a un término o alfoz, a veces muy extensa, concedida como privilegio o fuero real y que incluía varios Concejos rurales (Valdeavellano pág. 530 y ss).

En la Villa de Arévalo el cargo de Corregidor, recayó durante el reinado de los Reyes Católicos y por cesión de los reyes en alguno de los Regidores Perpetuos, a cuyo cargo se unieron el de Juez de Realengo, representante y defensor de los derechos de la Reina como Soberana de Arévalo (Montalvo).

Con los Corregidores pierden independencia los Concejos hasta la decadencia en época de Felipe II, que los oficios se venden y subastan al mejor postor. A partir del régimen constitucional pasan a denominarse Alcaldes-Corregidores y de elección popular.

Presididos por el Corregidor de su Majestad los regidores perpetuos, los temporales o Procuradores y los Interinos o Habilitados, formaron el Concejo de Arévalo.

La Junta o reunión de las Instituciones Administrativas y judiciales (Concejo, Sexmos, Justicias, Escribanos…) bajo la autoridad del Corregidor se conoció con el nombre de Ayuntamiento y cuando se separaron las atribuciones con la creación de los Jueces (Reglamento de la Administración de Justicia de 1835) y se fusionaron los cargos de Alcalde y Corregidor con carácter sólo administrativo, continuaron designándose los Concejos por dicho nombre (ayuntamiento) y hasta fines del XIX y sus jefes el título de Alcaldes Corregidores y sus subordinados Concejales (Montalvo pag.12-13 V. II).

Beneficencia:

Las asociaciones de oficios empezaron a constituirse en la primera mitad del siglo XII en cofradías o hermandades. Asociaciones voluntarias y libres con finalidades piadosas de beneficencia, previsión social, auxilio y cooperación mutua entre miembros o cofrades unidos bajo la protección de un santo patrono.

En España las primeras cofradías fueron de carácter religioso-benéfico, algunas a la vez cuidaron del buen orden y protección de la actividad mercantil o artesana que se dedicaban.

Fueron antecedentes de los gremios, aunque a veces se constituyesen con independencia y sin conexión con la cofradía. Según las Partidas (V.7.2) actuaban en el siglo XIII en defensa de los intereses de la profesión. Los reyes las consideraron perjudiciales para el interés general que atentaban contra el poder regio, por tanto intentaron poner trabas a su desarrollo, impidiendo que los gremios castellanos no se constituyeran como tales hasta finales de la Edad Media, con los Reyes Católicos.

A finales de la Edad Media los gremios, en toda España, eran corporaciones con plena competencia en la reglamentación del trabajo y legalmente sancionadas por el poder público. Se regulaban en sus estatutos u ordenanzas cada uno tenía su propia organización y gobierno, a cargo de una asamblea o cabildo y autoridades, jurados y veedores en Castilla (Valdeavellano pag. 286 y ss.).

Durante la Baja Edad Media se configura el estado estamental como un corpus integrado por los tres estados, nobiliario, eclesiástico y popular o ciudadano que bajo la autoridad del Rey participaban en el gobierno. Dotados de estatuto jurídico propio, con sus derechos, libertades y privilegios, al tiempo que afirmaba la cohesión como grupo social con intereses comunes. El cauce normal de defensa de sus intereses fueron Las Cortes pero en ocasiones se constituyeron “Juntas “, “Uniones” o “Hermandades”

Como hemos dicho la asociación entre personas ligadas por un juramento de fraternidad y ayuda mutua tuvo lugar en España desde el siglo XII formado hermandades o cofradías, ya de carácter religioso, ya de índole profesional. La Hermandad fue pronto un instrumento del que se sirvieron los estamentos de la baja Edad Media para afirmar su solidaridad como grupos sociales y su intervención con tales en la vida pública.

En cuanto a los hospitales, en principio no eran casas de enfermos, eran centros destinados a acoger a los necesitados, refugio de pobres, peregrinos, enfermos y gente sin albergue. . Luis Vives en el siglo XVI: “Llaman hospitales aquellas casas en que se alimentan y cuidan a los enfermos, en que se sustenta un cierto número de necesidades, se educan los niños y niñas, se crían expósitos, se encierran los locos, y se pasan su vida los ciegos”. Casas de caridad cristiana, bajo protección de la iglesia. Poco a poco, algunos, se fueron organizando como centros asistenciales.

Durante el siglo XVI proliferaron los hospitales en Ávila, así como otros municipios de la provincia, Madrigal, Arenas de San Pedro, Cebreros, Arévalo. A ellos emplearon tiempo y dinero instituciones eclesiásticas, el Cabildo catedralicio, nobles influyentes, canónigos y seglares.

La creación de los hospitales son un claro exponente de la religiosidad de la época, encaminada a la realización de obras de caridad con el prójimo necesitado; por ello, el Cabildo Catedralicio comenzó a erigir "hospitale", "casas de hospes" (huéspedes), o peregrinos. Este es el origen de los llamados "hospitales" que, en un principio, no eran casas de enfermos sino más bien centros destinados para acoger a los necesitados, pobres, peregrinos, enfermos, es decir, gente sin albergue. Asimismo, no debemos dejar de mencionar la fuerte influencia que tuvo la presencia de musulmanes y judíos en esta ciudad castellana en el desarrollo de los centros hospitalarios. Ávila fue asimilando los conocimientos y preocupaciones para la cura de enfermedades que poseía la comunidad judeo-musulmana, que representaba un número muy crecido en nuestra ciudad.

Del primer hospital del que se tiene noticia es el de San Lázaro, a raíz de la reconquista, según tradición por el rey Alfonso VI y en época de Juan II, cedido a los padres franciscanos (Real Cédula de 26 de febrero de 1594, en Madrid). Edificado al final de la calle hoy llamada Desamparados.

También existió en la villa la hermandad de Santo Domingo el viejo para asistencia de hermanos enfermos y pobres que sostenía una casa-hospital auxiliada con limosnas y donaciones del vecindario.

En el siglo XIV la floreciente Cofradía de Santa Catalina ante la necesidad de un hospital más general y con más medios se une con la Hermandad de Santo Domingo fundando el Hospital de la Cofradía y Hermandad de Santa Catalina y Santo Domingo el viejo hasta 1600 que se une al de San Bartolomé, bajo el título de San Bartolomé y Santa Catalina, coincidiendo con el ofrecimiento de la asistencia de los enfermos a la Orden Hospitalaria del Beato Juan de Dios.

El hospital de San Bartolomé fue fundado por el arcipreste Diego de Cuellar, situado cerca de la puente Llana (de Valladolid), entre las parroquias de San Nicolás de Barí y San Martín. De la asistencia también se encargaron la Orden del Beato Juan de Dios, lo cual favoreció la unión con el de Santo Domingo y Santa Catalina. Trasladando los enfermos al de santa Catalina con mayores aptitudes. Los patronos de la nueva unión fueron el Concejo, el Cabildo y la Cofradía de la Santa.

En el siglo XVII se funda el Hospital de San Miguel o Casa de Misericordia, fundado y dirigido por Dª Josefa Muñoz hasta su muerte, debido al estado de pobreza que el Hospital de Santa Catalina y San Bartolomé arrastraba y le impedía la debida atención a los enfermos. En él se encontraron unidas las rentas de los dos hospitales y de la desaparecida Parroquia de la Magdalena. Gozó de importantes rentas hasta 1840-1880.

Según Juan José Montalvo, en su Historia de Arévalo, alrededor del año 1920  componen la Junta de Patronato un representante del Cabildo, otro del Ayuntamiento, un secretario y un administrador contando con dos médicos, Lorenzo Partearroyo y Eleuterio Portero y se encargan de  la asistencia y cuidado las Hermanas del Buen Consejo. Situado en la plaza que lleva el nombre de su fundadora, de espaldas a las cuestas del Adaja, con una fachada barroca cuya hornacina sobre la puerta contiene la estatua de su Santo Patrón (.Montalvo pag. 91 vol. II).

Con el establecimiento del régimen liberal, la Administración sustituyó a la iglesia en el control de las funciones benéficas creadas a lo largo del Antiguo Régimen en forma de hermandades, cofradías, obras pías, hospitales, etc. La primera reglamentación se da en el Trienio Liberal con la Ley de 23 de enero de 1822, que crea las Juntas de Beneficencia. Tras un período inicial de inestabilidad político-constitucional, la intervención estatal en el ámbito benéfico quedo regulada por la Ley General de Beneficencia de 20 de junio de 1849. En su artículo 5º crea, para auxiliar al Gobierno en la dirección de la Beneficencia, una Junta General, en las capitales de provincia, Juntas Provinciales, y en los pueblos, Juntas Municipales.  

Historia Archivística:

De acuerdo con el Cuestionario para el Censo Guía de 1982, del Mº de Cultura, este archivo contaba con documentación administrativa, de hacienda, censos y padrones, instrucciones, actas de acuerdos entre otros entre 1826 y 1981 (332 legajos y 241 legajos). Así mismo, en el cuestionario, se relaciona documentación antigua entre 1500 y 1828 (escrituras del Real Monasterio, Colección de Ejecutorias reales, Libros de Acuerdos, Registro de instrumentos del archivo, escrituras y provisiones, libros de cuentas, confirmaciones de oficios, etc… 20 legajos y 7 libros), aunque se hace constar que el antiguo Ayuntamiento se quemó en 1979 y hay escasa documentación histórica y la colección de pergaminos está desaparecida. La colección de pergaminos (500105-05/1 a 9; 1256-1672) fueron donados por Dª Mª Jesús Ruiz Ayúcar en cumplimiento de las últimas voluntades de su padre D. Eduardo Ruiz Ayúcar en 2014, que había recogido en las “Cuestas”. Los entrega con las transcripciones. Pendiente de reinstalar y algunos de restaurar. El resto de la documentación fue depositada por cesión ilimitada por Dª Pilar Serrano Montalvo, según acta de 16 de diciembre de 2103. Quien la había conservado en un arcón junto con otra documentación de su familia, del Corregimiento, la Universidad de Villa y Tierra, Cofradías y Hospitales y documentación del Juzgado de Primera Instancia., que había sido recogida por uno de sus antepasados, Bartolomé de Montalvo, para realizar la historia de Arévalo y sus sexmos, que escribió y publicó su hijo Juan Jose de Montalvo en 1928.

Forma de Ingreso:

Donación y cesión ilimitada.

Alcance y Contenido:

Privilegios en pergamino y otra documentación de diverso carácter, que constituye un fondo muy importante para la investigación de la Historia de Arévalo. Este fondo abarca documentación comprendida en un periodo bastante amplio desde el siglo XV al siglo XX, y aporta información de diferentes materias: judicial, documentación de cofradías, hospitales, obras pías, mayorazgos de las familias más importantes de Arévalo, documentación relativa a la Mesta, a la expulsión de los jesuitas de Arévalo o la relativa a la ocupación francesa en el siglo XIX entre otras…

Además de la propiamente documentación municipal, se incluye documentación de Cofradías y Hospitales antiguos, previsiblemente asumida por la Junta municipal de beneficencia.

Organización:

Cuadro de clasificación (ver bibliografía)

1. Gobierno

     1.1. Concejo/Ayuntamiento
          Registros de actas de sesiones
          Cartas del Concejo
          Disposiciones recibidas

     1.2. Alcalde

2. Administración

3. Servicios

     3.7 Beneficencia y Asistencia Social. Centros Sociales y Fundaciones
          1. Cofradía Anunciación de Arévalo
          2. Cofradía de la Asunción de Arévalo
          3. Cofradía de la Concepción de Arévalo
          4. Cofradía de Santa Ana de Arévalo
          5.  Cofradía del Rosario de Arévalo     
          6. Cofradía Santa Vera Cruz de Arévalo
          7. Cofradía Santos Mártires de Arévalo
          8. Hospital de San Lázaro, PP Franciscanos de Arévalo
          9. Hospital de San Miguel de Arévalo
          10.Hospital Santa Catalina de Arévalo

4. Hacienda

     4.1. Intervención Económica

5. Junta municipal de la Compañía de Jesús

Condiciones de Acceso:

Acceso libre. Sólo se limita el acceso a la documentación que se encuentra en mal estado de conservación.

Condiciones de Reproducción:

Sujeta a la norma vigente, sólo se limita la reproducción de la documentación que se encuentra en mal estado de conservación.

Lengua/Escritura de la Documentación:

  • Castellano

Instrumentos de la descripción:

Idd92 Base de datos Excell y Access

Unidades de descripción relacionadas:

Ver además:

  • Corregidores de Arévalo (idd95);
  • Corregidores, Tenientes, Alcaldes e Intendentes de Ávila (idd45);
  • Familia Montalvo (idd93);
  • Juzgado de 1ª Instancia e Instrucción de Arévalo (idd46);
  • Comunidad de Villa y Tierra de Arévalo (idd95)

Nota de publicaciones:

  • Luis G. de Valdeavellano: Historia de las Instituciones españolas. Madrid, Alianza Editorial, 1986.
  • Juan José de Montalvo: De La Historia De Arévalo y sus Sexmos. Ávila: Institución Gran Duque de Alba, 1983 (2ªed.)
  • Andrés Sánchez Sánchez: La beneficencia en Ávila: Actividad hospitalaria del cabildo catedralicio, siglos XVI y XIX. Ávila, Diputación provincial, Institución Gran Duque de Alba, 2000.
  • Juan José Montalvo: De la Historia de Arévalo. Ávila. Institución Gran Duque de Alba, 1986 (reedición).
  • Archivos Municipales: Propuesta de Cuadro de Clasificación de Fondos de Ayuntamientos. Mesa de Trabajo sobre Organización de Archivos Municipales. ANABAD, Madrid, 1996.

Reglas o normas:

  • Manual de Descripción Multinivel: Propuesta de adaptación de las normas internacionales de descripción archivística / Cood. José Luis Bonal Zazo, Juan José Generelo Lanaspa y Carlos Travesí de Diego.- [Salamanca]. Junta de Castilla y León. 2002

Fecha de la descripción:

Diciembre 2017 (actualización octubre 2018)

Ultima revisión:

Abril 2020