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Archivos de Castilla y León
Archivos de Castilla y León
La sede actual del Archivo, en la calle Capuchinos Alta, junto a la iglesia de San Quirce, ocupa lo que en su origen fueron dos viviendas de sólida construcción, posiblemente del siglo XVI, que el caballero de Alcántara Juan de Ortega Lara y Angulo aprovechó para levantar, a partir de 1702, una sola de mayores dimensiones y gran empaque. Buscaba el engrandecimiento de la familia y su medro en la corte del monarca al que apoyaba, el Archiduque Carlos de Habsburgo, futuro emperador Carlos VI.
La idea, como su constructor, era ambiciosa, pero no hubo de rematarse hasta después de la Guerra de Sucesión, porque la pérdida de posiciones en el plano político y militar del Archiduque y el ejército austracista, determinó la caída en desgracia de Ortega. Huido en 1706 de Segovia hacia El Pardo, donde acampaba el contingente portugués del Marqués de las Minas como parte del ejército aliado que había alcanzado Madrid, tuvo después que abandonar España bajo una condena a muerte en garrote por su adscripción y su labor de información al partido contrario a Felipe V. Ortega Lara sufrió la confiscación de sus bienes y perdió en pleitos con el Conde de Mollina la posesión del mayorazgo de La Hoz, y con él el inmueble que había iniciado en 1702, cuando todavía soñaba un futuro brillante. La casa debía quedar aún a falta de algunas obras, aunque de cierta entidad, y desde luego, no había sido habitada. Parece que, para mayor contrariedad, fue apedreada por la muchedumbre amotinada contra los seguidores del Archiduque.
Juan de Ortega regresó del exilio en 1721 y recuperó el inmueble tras avenirse con Mollina, pero ni vivió en él ni volvió establemente a Segovia, sino que pasó el resto de sus días en Villacastín, desempeñando limitados cargos concejiles hasta morir en 1730. En este posterior período de tenencia o tal vez bajo la posesión de su hijo Juan de Ortega Lara y del Río, pudieron rematarse los pequeños detalles de construcción que quedaran pendientes. Este Juan de Ortega Lara y del Río fue, sin duda, el primero y último miembro de la familia que ocupó la casa, porque su sobrino (nieto, por tanto del constructor) y siguiente propietario reconocido en el Catastro de Ensenada, Bernardo de Alaiza, residía ya en Valladolid a mediados del XVIII. Él mismo arrendó o cedió el uso del inmueble a la Artillería, que en 1773 lo utilizaba como cuartel.
En el siglo XIX aparece como propiedad del Conde de los Villares, sucesor de los Alaiza y militar, y por siguientes transmisiones pasa a la pertenencia de otro oficial del Ejército, apellidado Tuya Valdés, quien la vendió en 1905 a la familia Castro, de nuevo una familia con entronques en la Milicia. Tras la Guerra Civil, en los años cincuenta, albergó la Caja de Reclutamiento y Zona de Movilización de Segovia, recayendo el edificio en su apego a destinos o propietarios dedicados a las armas, y sirvió de local a una academia privada constituida por oficiales destinados en Segovia.
De nuevo deshabitada, la casona de Ortega Lara fue sometida a expediente de declaración de bien de interés cultural, incoado en 1982. Esto, como ya se ha avanzado, permitió al Ministerio de Cultura, en ejercicio del derecho de tanteo que le concede la Ley de Patrimonio, instalar en ella el Archivo Histórico Provincial. Las obras de adaptación se iniciaban en 1995 y finalizaban en marzo de 1996. El 16 de abril se inauguraba el nuevo archivo, y pocas semanas más tarde quedaban definitivamente reunidos todos los fondos de la antigua sede de la Cárcel Vieja y los dispersos por los distintos locales prestados o arrendados.
Cuenta con cuatro plantas de depósito, que totalizan 965 m2 y casi 10.000 metros lineales de estantería. La superficie útil del nuevo centro es de 2.220 m2, distribuida adecuadamente entre los distintos servicios del Centro.