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Soria, ciudad de poetas

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"Soria es una ciudad para poetas" A. Machado (1932)

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Este año se celebra el centenario de la publicación de una de las obras más conocidas de Antonio Machado: Campos de Castilla (1912). Es mucho lo que esta obra supuso para Soria, ya que gracias a ella su nombre ha quedado fijado para siempre en esa geografía literaria que une escritores y lugares.

Antonio Machado, 1909
El libro fue redactado en su gran mayoría en los años que pasó en la ciudad entre mayo de 1907 y agosto de 1912: entre su llegada para tomar posesión de la plaza que había obtenido en el Instituto de Soria y su partida tras la muerte de su esposa. Se publicó en dos etapas; una primera en 1912 y la segunda con la primera edición de Poesías Completas en 1917, donde incorpora ya poemas escritos en Baeza.

Con una tirada de 2300 ejemplares, tuvo desde su aparición una gran acogida que ayudó al autor a sobrellevar la pérdida de Leonor como le confiesa a Juan Ramón Jiménez en una carta a finales de 1912:

  • "Cuando perdí a mi mujer pensé pegarme un tiro. El éxito de mi libro me salvó, y no por vanidad, ¡bien lo sabe Dios!, sino porque pensé que si había en mí una fuerza útil, no tenía derecho a aniquilarla"

El Archivo Histórico Provincial de Soria presenta, como pequeño homenaje, algunas imágenes de los lugares que inspiraron al poeta, acompañadas de sus versos. Son fotografías tomadas a principios del siglo XX; aunque no todas se tomaron en los años que D. Antonio pasó en Soria, los lugares por los que paseó no cambiaron mucho en la primera mitad de siglo.

Al bajar del tren contempló una pequeña ciudad de apenas 7000 habitantes con un paisaje y un paisanaje muy distinto de su Sevilla natal o del Madrid de su juventud, que debieron impresionarle vivamente. En el prólogo a la edición de 1917 él mismo reconoce que los años pasados en Soria “orientaron mis ojos hacia lo esencial castellano”. Pronto comenzó a colaborar con la prensa local, especialmente con el periódico “Tierra Soria” y más tarde con el “Porvenir Castellano” donde aparecieron algunos de sus poemas y artículos de opinión de los que también presentamos una muestra.

El poeta pasó tan sólo cinco años en la ciudad. En ella vivió alegrías, como el encuentro del amor y de grandes amigos, y penas como las críticas que recibió por casarse con una mujer tan joven o por su visión, a veces muy dura, del carácter castellano. Después de su marcha sólo en una ocasión volvió a Soria, en 1932, para recibir el título de hijo adoptivo y recordar que “había aprendido en ella a sentir a Castilla…” y el mejor reflejo de ello es su obra.